Conócelos, conociéndote a ti mismo primero [Tercera Parte]

En esta entrega vamos a hablar acerca de nuestra presentación personal y de cómo al conocernos mejor a nosotros mismos vamos a tener más confianza a la hora de estar frente a un grupo de personas a la hora de nuestra presentación.

Como introducción a la tercera parte vamos a hablar un poco de nosotros mismos, haciéndonos las siguientes preguntas:

  1. Que tanto me conozco a mí mismo?
  2. Conozco mis debilidades y fortalezas?
  3. Cuando hablo, inspiro a la gente o la aburro?

Estas preguntas pueden parecernos bastante “rudas” pero yo les digo “reveladoras” y les voy a explicar el porqué de esto.

Cuando pensamos en la primer pregunta y nos decimos, que tanto me conozco a mí mismo? sabemos responder esta pregunta de manera eficaz?  En verdad nos conocemos a nosotros mismos o simplemente somos un fantasma de lo que creemos ser?

Dentro de esta maraña de preguntas existe la verdadera respuesta a la primera pregunta.  Que tanto nos conocemos?  Sencillo, nos conocemos lo suficiente que deseemos mientras no nos engañemos a nosotros mismos.  Existe mucha gente que le encanta engañarse a ellos mismos diciéndose distintas cosas al espejo todos los días; Soy bonito, soy inteligente, soy lo mejor que ha pasado en esta tierra, etc.  Y el problema con hacer esto es que, acaso lo somos?  En verdad somos bonitos, inteligentes o lo mejor que le ha pasado a esta tierra?  Lo que podemos añadir a esta pregunta para tener un toque de realidad en nuestras vidas es lo siguiente: La gente que nos rodea cree lo mismo de nosotros que lo que le decimos al espejo?

En verdad esta pregunta nos puede despejar la mente de las mentiras que nos decimos a nosotros mismos, porque,  si nos conocemos a nosotros bastante bien como creemos entonces podemos saber que lo que creemos que somos es lo que la mayoría de la gente a nuestro alrededor piensa de nosotros y percibe en nuestra relación de día a día con ellos.  Porque al final lo que somos es un espejo de lo que las otras personas reflejan en nosotros cuando interactuamos con ellos y al final de cuentas, la persona que vemos todos los días frente al espejo es simplemente alguien que cuando piensa en mover la mano derecha en realidad movió la mano izquierda.  Piénsenlo bien y prueben frente a un espejo y verán que es verdad lo que les digo.

Con respecto a la segunda pregunta, el conocer nuestras debilidades y fortalezas nos ayuda a tener lo que en verdad es clave para nuestras presentaciones y para dejar a un lado el miedo de hablar en público.  Esto es, saber en qué situaciones fallamos y nos desmoronamos como un castillo hecho de cartas y en cuales situaciones somos tan fuertes como los muros de un castillo medieval.  Sabiendo eso, conociéndonos mejor a nosotros mismos y teniendo la habilidad de identificar todos estos escenarios en los que, previo a ellos, vamos a saber cómo reaccionar y que posibles respuestas emocionales y lógicas se van a desencadenar en nuestro organismo a la hora de presentarse este escenario nos da el poder de controlar nuestras acciones de una mejor manera y así casi nunca perder el control o por lo menos no tener la ilusión de que tenemos el control en ciertas situaciones en las que en verdad nos hemos desmoronado en una entidad de emociones desenfrenadas y pensamientos alocados.

Sabiendo esto y habiendo contestado a las dos preguntas anteriores pasamos a la tercera, que en resumen es la conclusión de haber contestado a consciencia las primeras dos preguntas.  Cuando hablamos, inspiramos a la gente o simplemente la aburrimos?

Saber esto es crítico para nuestras presentaciones en público, pues al conocernos a nosotros mismos y poder identificar como reaccionamos en distintas situaciones y como el mundo exterior nos percibe como individuos, podemos con mayor certeza saber si estamos aburriendo a nuestro público o si en verdad estamos dejando en ellos algo que recordaran con el paso de los años.

Contestar a estas tres preguntas podría parecer complicado y absurdo pero créanme que al final la recompensa de saber exactamente quienes somos es una sensación más gratificante que el engañarnos frente al espejo todas las mañanas hablándole a alguien que simplemente no existe.  Pensando en esto podemos aprender a cambiar nuestro miedo al público por un desenvolvimiento natural frente a ellos, como poder desarrollar cualquier tema de manera exitosa y sin los pensamientos después a la presentación de:  “como lo he hecho”, “se me olvido algo”, “la gente de atrás no me puso atención y eso me molesta”, etc.

Ya teniendo estas tres preguntas contestadas de autodescubrimiento y mejora personal, podemos adentrarnos más fácilmente a el paso final de nuestra presentación;  Pues presentarla, no?

Para ese día tan importante también debemos de tomar en consideración lo siguiente:

Presentación Personal

Nuestra presentación personal es muy importante para ese día pues vamos a estar a la vista y merced de todos los que asistan a nuestra presentación y lo mejor es tener en cuenta cómo vestir apropiadamente ese día.

Debemos de elegir nuestro atuendo con un par de días de anticipación y debemos de tomar en cuenta también la vestimenta general de nuestro público, deseamos que ellos nos hagan parte de su grupo y no destacar antes de la presentación frente a ellos.  Explicándome en esto, necesitamos vestirnos al nivel de formalidad que nuestra audiencia va a estar vestida el día de la presentación.  Por ejemplo, si la audiencia va vestida de traje casual pues no vamos a subir al podio vestidos de smoking y gemelos de oro verdad?  Y si ellos van vestidos de manera formal, no vamos a subir en “chancletas” (googuleenlo si no saben que significa XD) y pijama.  Otra cosa que debemos de tener en cuenta es no llevar indumentarias ruidosas como cadenas y esclavas que llamen la atención al movernos, tampoco ropa que parezca que estamos haciendo una de las tarjetas de Feliz día Papá y arrastrando el pantalón por los suelos (para los hombres) o un escote increíblemente pronunciado (para las mujeres) sino adecuarnos a la vestimenta promedio de nuestra audiencia.

Identificándonos con la audiencia

Hay veces en la que no vamos a exponer frente a compañeros de estudio o colaboradores cercanos de nuestro trabajo, en vez de eso, puede que tengamos que exponer un tema a gente de otro país o región con sus propias culturas, problemas y demás.  Una de las maneras para ser más convincente en nuestra exposición y capturar la atención de la audiencia es hablar acerca de problemas o situaciones de la región donde nos encontramos.  Identificarnos con la audiencia y apreciar su estadía a nuestra presentación.

Según Dale Carnegie en su libro “The art of Public speaking”  Tenemos que saber cómo identificar la respuesta a nuestra presentación en los movimientos y ojos de nuestra audiencia.  Una de los errores más graves que podemos cometer es el pararnos frente a un público y simplemente hablarle al aire y no ver a nuestra audiencia.  Esto es un error fatal para nuestra presentación y no debemos cometerlo.  Sin embargo, debemos de tratar de hacer contacto con cada uno de los miembros del público (si son muchos, pues con la cantidad que podamos) y poder saber cómo responden ellos a nuestro tono de voz, ritmo de la presentación y lo demás que nos trae ese día a estar frente a ellos.  Cuando movemos nuestras manos al hacer una presentación ante el público, prácticamente es como mover un control remoto de los mismos.  Nuestras manos van a tomar una función muy importante en nuestro desenvolvimiento y en cómo nos hacemos llegar a nuestra audiencia en general.  Para un ejemplo de esto, miremos a cualquier político de cualquier época y me dirán si es mentira o no.  Cada uno de ellos usa las manos según lo que quieren expresar con sus voces.  Si queremos la atención, si queremos desviar la mirada del público a otro lado, si deseamos que sientan compasión, furia, atención, todo esto lo podemos lograr con el uso correcto de nuestras manos.  El esconderlas detrás de nosotros o tocarnos la cara es un fallo espantoso en nuestra presentación y arruinaría todo por lo que hemos trabajado tan duro en todo este tiempo.

Siempre sonriamos y tiremos un par de chistes entre la presentación para reducir la tensión de la misma.  Demos un par de minutos para que la audiencia pueda absorber lo que les acabamos de decir, si nuestro tema es muy complejo y organizado en muchas partes.  Todo esto en conjunto lo podremos lograr si practicamos en nuestras conversaciones en grupos pequeños todos los días, con nuestros compañeros de trabajo, de estudios, familiares y amigos.  Probemos a utilizar nuestras manos en las conversaciones en los momentos en los que tengamos la atención de los demás y aprendamos a leer las respuestas físicas de ellos a nuestras palabras y tendremos la mejor aptitud para poder presentarnos ante grandes grupos de personas y no quedarnos “congelados” a la hora de la misma.

Ha llegado el día D, estamos enfrente de “n” cantidad de personas, están esperando a nuestras primeras palabras, atentas, sumisas al principio, observando, analizando cada movimiento que hacemos, esperando a que algo fuera de lo común pase, que los saquemos de su monótono  y aburrido día para pensar en algo más que “que darán de refacción?”

DIA DE LA PRESENTACION

Entonces este es nuestro momento esperado, nuestro momento de gloria o ruina, el momento decisivo para salir adelante o arruinarlo todo.  Para este momento es que practicamos tanto, para este momento es que investigamos y ensayamos tantas horas frente al tipo del espejo que nos mira atentamente pero gira la mirada en el momento que nosotros lo hacemos, todo este trabajo para no quedar en ridículo frente a todos ellos.  Más tarde podremos regocijarnos en el fruto de nuestro esfuerzo, justo ahora, es el momento decisivo.  Que debemos de tomar en cuenta en este preciso momento?

Pues muy fácil… Nada!  En el momento que pasamos frente al público no debemos de pensar nada. (Ya pensamos durante todo el tiempo de preparación que tuvimos para este día)  Solo tenemos que pasar al frente y comenzar a hablar.  Por eso ensayamos, para saber dónde comienza nuestra presentación y que es lo que vamos a decir.  Es nuestro momento de brillar y de demostrar que todo el esfuerzo que hicimos por nuestra presentación valió la pena, que por lo menos una persona aprendió algo nuevo, que por lo menos una persona quedo asombrada con nuestra elocuencia, que por lo menos una persona va a quedar muy satisfecha con el resultado de la presentación.  Nosotros mismos.

Espero que hayan disfrutado leyendo  este tutorial de cómo hablar en público tanto como yo disfrute al escribirlo y que hayan aprendido algo del mismo así como que puedan aplicarlo en sus futuras presentaciones.  Cualquier comentario o sugerencia son siempre bienvenidas.

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